domingo, 17 de febrero de 2013

7. BIBLIOTECAS DE HOTELES

Para Eduardo Ruvalcaba Burgoa
Hotel Mayaland
A veces, al viajar y llegar a un hotel en nuestro país nos enteramos de que en el mismo hay una colección de libros disponible para los huéspedes. De esta manera, una vez que llegué a Cerocahui, en la Sierra Tarahumara chihuahuense, me llevé la sorpresa de encontrar en el hotel Paraíso del Oso, junto a la salida al patio que rodeaban los cuartos, que había un librero con un buen surtido de libros sobre flora y fauna mexicanas. Luego de preguntar, se me dijo que esa era la colección personal del dueño, pero que estaba disponible para los huéspedes como un servicio del hotel. Uno podía leer los libros en la estancia del lobby o llevarlos a su habitación. Lo único que no estaba permitido era sacar los volúmenes del hotel. Lo más notable es que no había ningún control de préstamo establecido, sino que el uso partía del supuesto de la buena fe.
Hotel Castelo
Indagando un poco más, he encontrado que desde el siglo XIX y por influjo de los migrantes extranjeros que llegaron a México se establecieron colecciones de libros, revistas y periódicos en los hoteles para el servicio de los huéspedes. En algunas ocasiones, los libros de esos acervos se adquirían por compras que hacían los propietarios. En otros casos, eran donaciones, o canjes de los propios huéspedes, e incluso pasaban a integrar estas colecciones los libros olvidados en las habitaciones.
Hotel Boutique Casa de Las Velas
Tenemos por ejemplo el caso del Hotel Mayaland, que se localiza en Yucatán, muy cerca de Chichén Itzá. Este establecimiento tuvo una biblioteca para el servicio de sus huéspedes, con una mesa de lectura y bastante iluminación. En la fotografía que aquí mostramos podemos ver que había una reja y que los libros estaban en un librero cerrado. Hasta donde sabemos, el hotel decidió no continuar ofreciendo este servicio a sus clientes.
Hoy en día, son varios los hoteles a lo largo de nuestra nación que tienen bibliotecas. En algunas de ellas, los huéspedes pueden leer y beber un vino, tequila u otra bebida, con la tranquilidad que les brinda el espacio. Un ejemplo es el Hotel Castelo, localizado en Boca del Río, Veracruz, que ofrece una biblioteca con libreros abiertos y está bien iluminada.
Hotel Boutique Demetria
En algunos casos, además de los impresos en las bibliotecas de los hoteles se tienen discos compactos con películas o documentales, e inclusive puede ofrecerse el servicio de acceso a la Internet. Tales son los casos de los hoteles Galería Plaza, en la ciudad de México, en el que la biblioteca se encuentra en el piso ejecutivo, y el del Hotel Boutique Casa de Las Velas, en Puerto Vallarta, Jalisco.
Hay hoteles que prefieren guardar el aroma y sabor del pasado, como es el caso del Hotel Boutique Demetria, en Guadalajara, Jalisco. Este hotel le ha apostado al arte en su manifestación más ostentosa, y su biblioteca no es la excepción. Tiene un aire de biblioteca particular de algún intelectual, con grandes libreros en las paredes, un librero de vitrina y libros colocados en la mesa de centro.
Hotel Quinta Luna
En Cholula, Puebla, se encuentra el Hotel Quinta Luna, que es miembro del World Heritage Alliance (Alianza para el Patrimonio Mundial), por lo que asume su responsabilidad y compromiso en la promoción y el cuidado del patrimonio cultural e histórico de la región. El edificio donde está el hotel es una casona del siglo XVII que se construyó para albergar a un noble indígena. Su biblioteca es un espacio dedicado y confortable, aunque tiene poca iluminación natural, y que también se utiliza para reuniones y eventos. Los huéspedes tienen permitido el acceso y también se les prestan los libros durante su estancia en el hotel.
El tamaño de las colecciones de estos hoteles es variable, pues depende del modelo de funcionamiento concebido por los dueños. De igual forma, los servicios son sencillos y de autoconsumo: Casi siempre hay sólo servicio de préstamo, a veces el visionado de videos y el acceso a la Internet, aunque también puede ser aceptable el intercambio de publicaciones.
La existencia de estas bibliotecas es otro motivo para que los bibliotecarios viajemos por nuestro país.

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